El acontecimiento que cambió el destino de la ciudad ocurrió en 1415, cuando el rey Segismundo nombró a Federico I de Nuremberg, un miembro de la dinastía Hohenzollern, príncipe de Brandenburgo. Desde ese momento, los Hohenzollern dictaron el curso de la historia de la ciudad. En 1486, Berlín se convirtió en la sede del trono, y a partir de 1642 uno tras otros los príncipes Hohenzollern contribuyeron a su progreso. Bajo su mandato, Prusia creció hasta convertirse en el reino más relevante del Sacro Imperio Germánico junto a la Austria de los Habsburgo. El gran Elector, Federico Guillermo, invitó a artistas extranjeros a Berlín, acogió a los laboriosos hugenotes franceses y estableció compañías mercantiles y pequeñas industrias.

El Reino de Prusia se estableció el 18 de enero de 1701 con la coronación de Federico I como rey de Prusia. Se constituyó del Electorado de Brandenburgo (gran beneficiado de la Paz de Westfalia) y el Ducado de Prusia, que ambas fueron bajo la dinastía Hohenzollern. De esta manera Berlín se convierte en la capital de Prusia. Federico II el Grande, rey de Prusia, se alió con Francia (1740), aprovechando las dificultades de María Teresa I, lo que desató la Guerra de Sucesión Austriaca (1740-1748). En el transcurso de esa década formó un ejército de 150.000 hombres que convirtió a Prusia en el país militarmente más preparado del mundo. Austria, Francia, Rusia y Suecia se aliaron contra Prusia para frenar su desarrollo. En 1759, Prusia Oriental estaba en poder de los rusos que habían tomado Berlín en el marco de la Guerra de los Siete Años (1756-1763). Sin embargo el ascenso al trono ruso de Pedro III, príncipe de origen prusiano, impidió la derrota total de Prusia. Bajo el reinado de Federico II el Grande, Berlín adquirió el esplendor de una capital europea: la población de la ciudad se duplicó y la confección de paños de algodón y de seda hizo de la urbe el centro de la industria textil alemana. En 1806 Napoleón I llega con su ejército a Berlín en medio de la campaña militar que había expandido las fronteras del Primer Imperio Francés. Sin embargo la ciudad no llegó a formar parte de dicho imperio, pués sólo fué ocupada militarmente más no anexada. Napoleón entró en Berlín el 27 de octubre, y visitó la tumba de Federico II, ordenando a sus mariscales quitarse el sombrero y diciendo: “ Si él estuviera vivo, nosotros no estaríamos aquí hoy”.
En total, a Napoleón le había llevado sólo 19 días desde el comienzo de su ataque sobre Prusia hasta el final de la guerra con la captura de Berlín. El arquitecto Friedrich Schinkel diseñó emblemáticos edificios durante la primera mitad del siglo XIX, aunque muchas de sus obras fueron destruidas posteriormente.
Por ser Brandenburgo parte del reino de Prusia, Berlín se vuelve capital del Imperio Alemán (1871) cuando Prusia logra la unificación de Alemania después de ganar sendas guerras contra Austria y Francia.Con la derrota definitiva sufrida por Prusia en la Primera Guerra Mundial, la dinastía Hohenzollern llega a su fin, se establece la República de Weimar y el régimen monárquico desaparece para siempre.
12 septiembre 2007 at 6:12 pm