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El MURO
El origen de la crisis radicó en el contínuo flujo de trabajadores desde el territorio controlado por los soviéticos hacia la zona occidental. Cada día 53.000 berlineses del este pasaban la frontera para trabajar en Berlin occidental y no pocos decidían no volver a la República Democrática Alemana (RDA). El máximo de deserciones se registró un día en que 1.926 personas decidieron permanecer en el Oeste; se calcula que desde el fin de la guerra el número de personas que habían abandonado la zona soviética se elevaba a 2.689.000.
A mediados de junio de 1961, el presidente de la RDA Walter Ulbricht asegura que “nadie pretende levantar un muro”. El 13 de agosto de 1961, las autoridades soviéticas y de Alemania Oriental decidieron aislar la parte oriental de Berlín para detener el éxodo de ciudadanos hacia occidente dando luz verde a la operación, con el corte del transporte y vías de acceso y ordenando a los soldados germano-orientales la colocación de alambre de púas en la línea de demarcación entre Berlín Este y Oeste. La construcción del Muro comenzó unos días después, el 18 de agosto. Para entonces muchos habían huído ya, y muchos otros siguieron intentándolo a pesar de la mole de hormigón. Desde ese momento todo habitante de la RDA solo podía pasar al Oeste si poseía una autorización expresa de las autoridades. Así, de los 80 puntos de paso entre uno y otro sector, sólo 7 quedaron abiertos. Mientras tanto el gobierno de la República Federal de Alemania creía que las medidas adoptadas por los alemanes del Este serían provisionales y se limitarían a ejercer mayor control sobre los trabajadores que pasaban diariamente la frontera. De ahí la sorpresa con que tuvieron que enfrentarse el 15 de agosto cuando el ejército de Alemania del Este comenzó a reemplazar las alambradas por gruesos bloques de hormigón prefabricados. Los aliados respondieron con una dura nota a la URSS indicando que la construcción de un muro entre las zonas de Berlín constituía una violación al estatuto de ocupación firmado por las 4 grandes potencias. Moscú rechazó las protestas asegurando que el objetivo oficial era “proteger a los habitantes de la RDA contra los ataques fascistas occidentales”, sin embargo el objetivo real era otro: impedir el escape a la libertad de miles de ciudadanos inconformes con el régimen comunista impuesto por la Unión Soviética.
El 28 de octubre de 1961 los tanques americanos y soviéticos se encuentran frente a frente en estado de alerta máxima en el Checkpoint Charlie, después de que un auto de prueba del ejército de los EE.UU. fuera parado en Berlín Este en contra de un acuerdo internacional. A favor de la presencia militar en el Checkpoint Charlie, el presidente John Kennedy dijo: “Defendemos la libertad de París, Londres y Nueva York cuando interferimos a favor de la libertad de Berlín!”.
En total ocurrieron diez atentados explosivos en el primer año que siguió la construcción del Muro, los cuales terminaron abruptamente después que un estudiante perdiese la vida al experimentar. Decenas de intentos de huída se dieron continuamente, algunos lo consiguieron con éxito atravesando el Muro con autos, omnibúses o camiones blindados, otros perdieron la vida en fallidos intentos de fuga. Otros logran el camino hacia la libertad con más ingenio, como es el caso del periodista Heinz Edelmann, quién trajo a su mujer Monika en el maletero doble de su coche a través de Checoslovaquia hacia Baviera. Como cada vez el Muro es más perfecto e imposible de atravesar, las huidas se trasladan bajo tierra; la fuga más masiva se da en 1964 en la calle Bernauer Strasse, en donde 57 personas logran huir, después de medio año de fatigoso trabajo de excavación, a través del túnel más largo por debajo del Muro: 145 mt de largo, 12 mt de profundidad y 80 cm de alto. En diciembre de 1963 se logra el primera acuerdo sobre salvoconductos que autoriza visitar a familiares en Berlín Este. En 1970 se prepara una positiva disposición al diálogo e intercambio de opiniones con la Unión Soviética.
El Wende (proceso de reunificación) comenzó en septiembre de 1989 con la deserción de miles de alemanes orientales a occidente cuando Hungría abrió sus fronteras con Austria. El SED (partido político de la RDA) respondió reforzando las restricciones de viaje, pero nada pudo detener las oleadas de personas que buscaban refugio en los consulados y embajadas de Berlín Oriental, Varsovia, Praga y Budapest. El 4 de noviembre unos 500.000 manifestantes se reunieron en Alexander Platz para exigir reformas políticas. Tras semanas de disturbios y manifestaciones y con una pacífica revolución que concluyó el 9 de noviembre de 1989, cuando el portavoz del SED Günter Schabowski en una conferencia televisada comunicó a los ciudadanos que se habían levantado las restricciones para viajar a Occidente, cuando se le pregunta de cuándo se aplicaría esta medida, mirando fijamente sus notas dijo por error: “Inmediatamente” ; en el acto decenas de miles de personas huyeron precipitadamente por los distintos puntos fronterizos de Berlín, observados por los guardias que no sabían como actuar ante esta avalancha de gente y sin impedirlo; el primer punto fué abierto a las 21.20 hrs. en la calle Bornholmer Straße. Los berlines occidentales salieron a la calle a recibir a los visitantes entre lágrimas y champán. Con la apertura del Muro, se restablecen las relaciones entre Este y Oeste. Miles de personas se congregaron en la Puerta de Brandenburgo y tras 28 aňos de historia el Muro fué cayendo, para alegría del mundo entero.
Peter Fechter, primera víctima Gueffroy, última víctima

